Por: Carlos H. Buitrago, Socio Securitas OHS S. A. S.

La Carta de Ottawa (1987) de la Organización Mundial de la Salud (OMS) define la PST como “el proceso que permite que las personas ejerzan control sobre los determinantes de la salud”. En este contexto, aquellas organizaciones que apoyen a las personas para que adopten y mantengan estilos de vida con un impacto positivo y, además, establezcan condiciones de vida (entornos) saludables se constituyen en agentes de cambio para la promoción eficaz de la salud.
Vale la pena resaltar, que una empresa que apuesta por la PST también lo hace por la rentabilidad y el bienestar de sus empleados, porque se trata de una organización que tiene trabajadores más saludables y felices y, por lo tanto, más productivos. En el ámbito de la salud y la seguridad laboral, el objetivo es claro: mejorar la calidad del trabajo tal que redunde en bienestar para los trabajadores.

Hacer lo máximo posible, en lugar de lo mínimo requerido

Cumplir con el objetivo de maximizar la PST va en concordancia con la lógica empresarial en un marco de responsabilidad. Tal como plantea el Libro Verde de la Comisión Europea (2001), “ser socialmente responsable no significa cumplir plenamente con las obligaciones jurídicas, sino también ir más allá de su cumplimiento”. Este concepto hace referencia al cumplimiento legal como un nivel mínimo a partir del cual deben desarrollarse actividades que superen dicho límite. Cuando las empresas al verdaderamente procuran convertirse en un mejor lugar para trabajar, al ir más allá de lo mínimo necesario, generan valor compartido en un entorno más productivo.

El concepto empresa saludable recoge aquellos comportamientos que no solo cumplen con sus obligaciones de prevención básica de los riesgos laborales, sino que además realizan actividades dirigidas a maximizar el bienestar y la productividad de sus empleados. Siendo consecuentes con esta idea es necesario modificar el enfoque de prevención y control de riesgos, en el adicional a la labor que vienen desarrollando los ingenieros y demás profesionales de apoyo, los médicos puedan ayudar a establecer la influencia del ambiente laboral sobre la salud de los colaboradores.

Esta perspectiva corresponde con un compromiso empresarial que va más allá de evitar la accidentalidad y que busca crear ambientes que promuevan hábitos saludables. Además, este enfoque supone un gran avance dentro del marco social. Si hoy logramos entender que sobre el capital humano se soportan factores de eficiencia y eficacia que se representan en competitividad, todas las acciones que estén orientadas a facilitar un entorno saludable y trasmitir hábitos beneficiosos a nuestros empleados redundarán en un mayor valor compartido.

La PST debe proporcionar los medios necesarios para mejorar la salud de los trabajadores y ejercer un mayor control sobre esta, lo cual implica:

• Que la salud no sea percibida como la mera ausencia de enfermedad.

• Entender que en el ámbito de la preservación y promoción, no solo se deben atender los aspectos físicos, sino también los psíquicos y los sociales.

• Considerar a la salud en términos de capacidad y posibilidad de satisfacer necesidades vitales (autonomía, alegría y solidaridad).

• Que la salud guarda relación con las condiciones de trabajo.

Un reto social trascendental

En la actualidad, si bien se ha avanzado en temas de seguridad en el trabajo, en ocasiones, también se evidencia una cierta desconfianza frente a los programas médicos al interior de las organizaciones que redundan en el bienestar de los colaboradores y que son coherentes con los conceptos enunciados.

Pensar en salud adquiere una dimensión que trasciende el ámbito personal para extenderse a la organización y a la sociedad. Debe ser de nuestro interés reducir el sedentarismo; promover buenos hábitos alimentarios; trabajar en la detección precoz de enfermedades; buscar prácticas que equilibren las exigencias laborales, familiares y personales; valorar y manejar las cargas estresantes, la presión y los factores ocasionados por la propia organización; y favorecer la integración y el apoyo a los discapacitados, así como la igualdad de derechos y oportunidades.

Este es el reto al que nos vemos abocados todos los que trabajamos en salud ocupacional y la ilusión de aquellos que requieren de nuestro apoyo.

El lugar de trabajo tiene un impacto significativo en la salud y el bienestar de las personas. La mala gestión de la salud ocupacional puede conducir a enfermedades de interés ocupacional y a altos niveles de ausentismo. Estos efectos negativos, además de los costos involucrados, el descenso en la prestación de los servicios de la empresa y las consecuencias para las personas, resaltan la importancia de una gestión eficaz e integral en materia de salud ocupacional y riesgos laborales. La incapacidad temporal y el ausentismo son temas relevantes para las compañías y además son un indicador de qué tan bien se maneja una organización. A continuación, presentamos algunos ejemplos positivos en la gestión de salud ocupacional que resaltan el potencial de crear mayor valor mediante la implementación de programas apropiados:

• En el Hospital de West Sussex (Reino Unido) se tomó un enfoque eficaz para contrarrestar el ausentismo causado por enfermedades músculo-esqueléticas. La inversión del hospital en una iniciativa para atender de forma inmediata a los empleados mediante un servicio de fisioterapia se tradujo en una reducción de 1.674 días perdidos en el primer año de implementación. El retorno de la inversión fue del 300%, según los estimativos del hospital.

• Con la implementación efectiva de acciones de promoción, prevención y control de los factores de riesgo ocupacional en Ecopetrol, mediante una amplia red de comités de vigilancia epidemiológica y comités interdisciplinarios evaluadores a nivel nacional, el indicador de frecuencia acumulado de enfermedades de interés ocupacional (EIO) en 2012 fue de ocho eventos por cada millón de horas/hombre trabajadas. Un valor muy inferior a los registrados por la empresa en 2011 (22) y en 2010 (28).

• Un programa piloto de salud ocupacional adelantado en Humberside (Reino Unido) que se enfocó en la gestión efectiva y multidimensional de casos de ausentismo a largo plazo, redujo los niveles de ausentismo en 2005/2006 a 5,6 días por cada oficial de policía y a 8,4 días por cada persona del personal restante. Este resultado conllevó a un ahorro de aproximadamente US$350.000 para esta comunidad.

 

Carlos Buitrago, socio de Securitas OHS S.A.S.

El doctor Carlos H. Buitrago es médico de la Universidad del Bosque con especialidad en salud ocupacional y socio de Securitas OHS S.A.S. Asimismo, el doctor Buitrago cuenta con una amplia experiencia en el desarrollo e implementación de programas preventivos y de control de ausentismo. En Securitas OHS S.A.S., empresa dedicada a la prestación de servicios y gestión integral en materia de salud ocupacional y riesgos laborales, el doctor Buitrago dirige los aspectos técnicos que se implementan en los diferentes programas conforme a los últimos avances científicos en la materia.