Nuestro país se destacó en el quinto puesto de la clasificación mundial sobre competitividad energética en una investigación realizada con base en datos del año 2011 por el Instituto Choiseul y KPMG. Esto es motivo de orgullo no sólo porque nos destacamos frente a países como el Reino Unido, Estados Unidos y Brasil, entre otros, sino porque es un placer ver a Colombia relacionada con un desarrollo positivo.

Estos resultados se dieron a conocer gracias a la primera edición del Global Energy Competitiveness Index, un estudio independiente en el ámbito mundial que analiza el ranking de 146 países de acuerdo con tres criterios claves: la calidad en la energía mixta, el acceso a la electricidad y disponibilidad y, por último, la huella de emisión de carbono. Este estudio, dirigido
a los agentes que intervienen en el sector energético público y privado, mide la competitividad y el desempeño de las políticas de los gobiernos frente a este tema.


Para entender las implicaciones de este quinto puesto es importante aclarar que esta investigación es un reflejo del desempeño de cada país en el sector energético, el cual obedece y depende de la relación entre una política de Estado clara, consistente y sostenible, la estructura económica y su capacidad de producción de energía de altacalidad. Por lo anterior, la excepcional ubicación de Colombia es el resultado del uso de energía mixta y de una estrategia compatible con un mayor balance ambiental.


Al analizar los resultados de este estudio para 2012 se demuestra que el enfoque del país es mejorar las condiciones para hacer negocios y establecer un equilibrio racional del uso de la energía. Si bien todavía hay mucho por hacer en este aspecto esperamos que Colombia siga avanzando y los resultados sigan reflejándose en posteriores estudios. La investigación se hace anualmente para monitorear y evaluar las tendencias en competitividad energética entre los países. La posición que ocupa Colombia es muy representativa, pues permite que nos comparemos frente a otros 146 países que tienen muy diversas condiciones económicas, políticas y ambientales. Si analizamos los resultados podemos ver que una tercera parte de los países se puede clasificar como “de alto desempeño”, es decir, tienen estándares altos de energía mixta, energía disponible y accesible, y un control del impacto de las opciones de energía sobre su entorno.


Otros países que se destacan son los del hemisferio norte, con Noruega en el primer puesto, seguido de cerca por Canadá e Islandia. Francia ocupa la posición número nueve, por encima de Reino Unido (11), Estados Unidos (11) y Alemania (13). En Asia, el país líder es Brunei (18), seguido de Corea del Sur y Japón (21 y 25, respectivamente).

Frente al análisis porcentual podemos decir que cerca del 40% de los países encuestados considera estar en una posición intermedia con sus activos de energía. China ocupa la posición número 50 en el mundo, muy cerca de Bulgaria y Egipto, y seguido por Algeria y Guinea Ecuatorial en la posición 55.

Dominio europeo
 

En cuanto al análisis por continente Europa sobresale debido a que es una región que tiene una política estructurada que preserva el balance económico, a pesar de la falta de recursos primarios. Por lo anterior, vemos que registra el mejor desempeño energético en todos los criterios evaluados, por encima de América, Asia y África.

Los países nórdicos como Noruega, Islandia, Dinamarca, Suiza y Finlandia, se ubican entre los países con mejor desempeño en el ámbito mundial. Asimismo, cuatro países europeos aparecen en el top diez global: Dinamarca, Suiza, Finlandia y Francia. Por su parte, el Reino Unido, Austria, Alemania, Eslovaquia y España están en el top veinte.

El estudio también muestra que Europa, en particular, ha desarrollado una política de control para la energía eficiente, mientras aumenta la proporción de energías renovables. Por ejemplo, Francia está en el primer puesto en el mundo en cuanto a calidad en la electricidad, disponibilidad y acceso. En términos de acceso y disponibilidad de electricidad, Francia comparte el primer puesto en los resultados globales junto a Corea del Sur, gracias a su infraestructura nuclear. Sin embargo, su dependencia de energías primarias, especialmente frente al petróleo, significa que su desempeño en energía mixta es pobre (puesto número 93), mientras que se encuentra en el promedio en cuanto a su huella medio ambiental. Su
baja intensidad energética se compensa con fuertes emisiones de carbono per cápita, aunque es inferior al de algunos de sus pares.

En cuanto al factor que analiza la huella ambiental y energía mixta, el estudio nos muestra que África y Latinoamérica lideran el camino con países como Colombia, Venezuela y Paraguay. A su vez, varios países en África central y ecuatorial como la Republica Democrática del Congo, Guinea Ecuatorial, Angola y Gabón se destacan gracias a la disponibilidad de hidrocarburos y los abundantes recursos hidráulicos.

Nuestro continente se destaca frente a los otros en términos de afinidad entre sus políticas energéticas y la preservación del balance ambiental, como resultado de una buena energía mixta y un bajo nivel de industrialización. En este sentido Salvador, Guatemala, Costa Rica y Nicaragua encabezan la lista. Brasil, ocupa el séptimo puesto, a la par con Colombia, con una base energética altamente balanceada y diversificada en términos de energías renovables sostenibles y no sostenibles.

A su vez, al evaluar el equilibrio ambiental en países asiáticos como China, India y Japón, el estudio muestra que estos últimos no salen bien librados frente a esta materia, con la excepción de Filipinas, que ocupa el puesto número tres en el ranking.


Tendencias y el futuro próximo
 

Al evaluar la proyección a futuro del ranking es importante identificar que ciertas tendencias pueden producir cambios en el mediano plazo: la retracción de las energías nucleares en algunas regiones, el uso de gas de esquisto y el desarrollo de energías renovables pueden afectar la manera cmo los países interactúan y forman nuevas relaciones de poder.

Colombia tiene ahora el desafío de seguir demostrando que es una nación que ofrece garantías para la inversión, que entiende la competitividad como el equilibrio perfecto entre tener una muy buena calidad en la energía mixta, un acceso eficiente y eficaz a la electricidad, y una concepción responsable de su huella de emisión de carbono.

 

José Peña, socio de KPMG Colombia y encargado de la Industria de la Energía y Recursos Naturales

Jose Peña es experto en contabilidad pública internacional y cuenta con una amplia experiencia asesorando a compañías del sector de petróleo y gas. Entre las empresas con las que ha trabajado Peña están las firmas McConnell&Jones, LLP, Malone&Bailey, Earnst & Young y Deloitte.